La energía geotérmica, aun la gran desconocida dentro de las energías renovables.

La energía geotérmica es la energía almacenada en forma de calor bajo la corteza terrestre. Las grandes diferencias de temperatura entre la superficie del planeta y su interior originan un flujo continuo de calor hacia la superficie, estimándose que la energía que llega cada segundo a la superficie terrestre, en forma de calor, por conducción, convección y radiación, es nada menos que de 42.000 millones de Kw por segundo. De esta forma, el subsuelo de la tierra ofrece una enorme e inagotable fuente de energía.

El aprovechamiento de esta energía dista mucho de ser novedoso. Desde sus orígenes como especie, el hombre ha sacado partido del calor interno de la tierra, sobre todo mediante el uso de las aguas termales, a las que tradicionalmente se les ha atribuido propiedades medicinales. Sin embargo, desde hace treinta años, esta formidable e inagotable fuente de energía empezó a ser aprovechada industrialmente.

Hay zonas en que la temperatura interna de la tierra es mayor de 90 grados: son los llamados yacimientos geotérmicos. Esta energía se aprovecha para producir electricidad mediante centrales térmicas.

Hay otras zonas de baja temperatura (menos de 30 grados), en las que se puede emplear la energía geotérmica en el uso residencial. Básicamente, un circuito subterráneo de gran longitud conduce un fluido hasta alimentar una bomba geotérmica. Al llegar a ella el fluido habrá intercambiado calor con la tierra: recibe calor si está más frío, o cede calor a la tierra si está más caliente.

En su aplicación residencial se emplea la energía geotérmica para reducir el consumo de gas y de otros combustibles fósiles, de una forma limpia, sencilla y adaptable a cualquier sistema de climatización. Para ello se realiza una instalación interna de la vivienda, que consta de un circuito cerrado que distribuye el fluido temperado por la bomba geotérmica a distintos aparatos de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria. La certificación energetica de los edificios servidos por este tipo de instalaciones aroja unos niveles impresionantes de ahorro energético.

Este tipo de instalaciones pueden dar servicio a barrios enteros, hospitales, centros comerciales, universidades y otras instituciones de gran volumen de usuarios; de hecho, cuanto mayor sea este número, las instalaciones geotérmicas trabajan con mayor eficiencia.

En nuestro país, dadas las altas temperaturas y el elevado índice de radiación solar, hay un enorme potencial de desarrollo de esta tecnología: podemos incluso aprovechar el calor superficial de la tierra para realizar instalaciones de poca profundidad que pueden utilizarse para calefacción y aire acondicionado. Otra posibilidad es la integración de los circuitos geotérmicos en las cimentaciones del edificio.

Queda claro que invertir en energía geotérmica aliviaría mucho nuestra dependencia energética.


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